¿Alergia Alimentaria? 10 Tips de una mamá con experiencia.

Alergia Alimentaria y Crianza Respetuosa: Carta y testimonio de M. Jesús Fernández.


Lo primero que quiero aclarar es que cada vez se sabe más que las guaguas lloronas por regalona o maña no existen, es por que necesitan comer, dormir, cariño o mudarse y si siguen llorando es que algo les molesta o duele.


Las mamás que tenemos hijos con AAM o APLV conocemos los llantos constantes y descontrolados por dolor (ya sea esofagitis, cólicos, ahogos, etc) y lo único que los calma a veces son los brazos de la mamá haciendo un meneo, consolador, constante y agotador.


Muchas, por no decir todas las mamás en estos casos necesitamos red de apoyo familiar y psicológico, sobre todo las que hacen dieta de exclusión (se ve debilitada mucho la salud física), que sumado a la falta de sueño es una tortura involuntaria en un proceso que está lleno de amor.

Suena contradictorio, pero ser madre requiere de alegrías y sacrificios y en estos casos, lo último puede ser abrumador para las que tienen hijos con alergia.


La intención de esto no es ser pesimista, es ser conscientes de que requiere de medidas diferentes. Se necesita conocimiento, contención, mucha intuición y saber que la alergia, en la mayoría de los casos, va a pasar aproximadamente, un 95% al año, un 4% antes de los 4 años y el 1% antes de los 7, aunque en todos con ciertas consecuencias.


Los niños con AAM y APLV suelen tener trastornos del sueño, de aprendizaje o hipersensibilidad sensorial (por ejemplo mi hija tuvo tanto reflujo que le quemó el esófago y, aunque hoy día está mejor de la alergia, no soporta las cosas calientes, dice “caliente quema”. Tiene tres años y come todo frío o congelado).


Ahora la pregunta es: ¿Cómo crío respetuosamente en estos casos sin ser sobreprotectora, criando niños libres y con límites necesarios para la convivencia con los demás? Es un desafío y tengo algunos puntos que pueden ayudar:


1.- ​“​Cuidado personal, higiene mental: mamá feliz, hijos felices​”​. Si estás haciendo la dieta o le das relleno o no duermes ni comes porque se te olvida (debido a tener a tu guagua constantemente en brazos consolándola) preocúpate de recibir ayuda y borrar la culpa, estás haciéndo lo mejor que puedes. El cansancio desgasta la capacidad de leer lo que el niño necesita (Es un círculo vicioso). Despejarse y descansar es esencial para poder “resetear” esa capacidad de leer a tu guagua y responder a lo que necesita de manera más atingente.

2.- No comparar con guaguas “de libro”, todos los hijos nacen con algo y esto fue lo que tocó, son niños sensibles y empáticos, especialmente con el dolor. Se aprende muchísimo de ellos.


3.- Es agotador tratar de concientizar a todo el mundo respecto al tema, especialmente en la familia. Recuerda que en Chile este diagnóstico va en aumento, así que piensa que cada vez hay más padres que te entienden y empatizan con el tema. Busca redes de apoyo y comparte con papás que hayan tenido tú mismo diagnóstico.


4.- En vez de evitar que tu hijo vaya a cumpleaños o cosas, concientízalo desde muy chico que si come ciertas cosas, le caerán mal. Mi hija, sin saber hablar, me miraba para preguntarme si podía comer una cosa u otra y yo le respondía en simple: duele la guata o quema (cuando algo le daba reflujo o la hacía ir al baño con sangre). También le pasaba otra opción que no le provocara reacción y así, de a poco, ella entendía perfecto qué comer y qué no. Ellos son super conscientes de su dolor, por lo tanto es raro que les gane la glotonería. Lo otro es que me adelantaba y andaba con cosas ricas y sanas que pudiera comer en la mochila y se las ponía como si fueran parte del cumpleaños.

Esto último también lo hacía en el jardín cuando habían convivencias para no restarla del grupo… Compartir la comida y sentarnos entorno a una mesa no es solo para satisfacer el hambre, también para establecer vínculos y es importante no restarlos en esto.

Es importante elegir un jardín infantil acorde a tu hijo y visión familiar, por ejemplo que se priorice la comida sana, sin procesados y que sean conscientes de que en cada celebración todos los niños independiente de su dieta puedan participar de igual manera. Si los niños son excluidos por su alergia, con ellos excluyen a toda la familia (los papás se sienten pésimo cuando saben que restaron a su hijo de alguna convivencia por su condición)


5.- Ya que tienen tan limitada y restringida la alimentación, es muy facil y comprensible caer en la aprensión y sobreprotección.
Acá hay que tratar de dejarlos ser muy libres en las demás cosas y juegos, dejar que se caigan, que exploren, que sociabilicen con todos, pero demuéstrales que estás ahí para abrazarlos y acompañarlos.


6.- Si estás en pareja o vives con más familiares, hay comprender que es un tema y responsabilidad de todos en la casa,
es importante verbalizar lo que sentimos las mamás/papás, explicar a los papás/mamás que no necesitamos que ayuden en la casa si no que sean realmente padres/madres y dejar que hagan con los niños todas las cosas que puedan a su modo sin ser criticados. No lo hacen mal, si no distinto y punto.


7.- No obligarlos a comer y dejarlos jugar con la comida y que ellos se acerquen con la curiosidad que los caracteriza. Esto es uno de los puntos que para mí ha sido más difícil, pero hay que tener la certeza que, mientras les ofrezcamos comidas, de hambre no se van a morir y tener siempre a mano como plan B algo que seguro les caiga bien aun que no exista mucha variedad en su alimentación. Tranquilos porque es sólo una etapa.

Mi hija tuvo riesgo nutricional desde que nació hasta los dos años y hoy come más cantidad y variado porque puede, aunque todavía haya un par de cosas que le caen mal y la hacen dormir pésimo (llantos inconsolables por inflamación intestinal).


Para este punto me sirvió mucho ponerme en el lugar de mi hija y darme cuenta que es muy desagradable que te obliguen a comer, sobre todo si te cae mal. Imagínate a alguien metiéndote una cuchara en la boca diciendo “come ,come, come”. Es súper violento y no nos damos cuenta. Las formas creativas que se nos ocurrieron fue mezclar los postres con las comidas saladas o hacer mezclas del estilo “helado de chocolate con palta”, “zanahoria con frutilla”, “manzana con espinaca” etc.


8.- Ver la alergia en los niños como una oportunidad. Nos están enseñando a ser más orgánicos, a comer mejor. Ser más exigentes en la calidad de las cosas que en la cantidad y generar más conciencia del mundo que nos rodea, de los sistemas de producción y la sustentabilidad de las cosas que consumimos. Nos obligan al autocuidado para estar bien y cuidarlos como merecen y corresponde.


9.- Guíate más por tu instinto, nadie conoce mejor a tu hijo. Ser empática y ponerte en su lugar es fundamental para entender que no es mañoso o regalón como muchos te pueden opinar, si no que algo les molesta o duele y necesitan el consuelo que nadie mejor que tú les puede dar y los puede entender para tratarlos como corresponde, porque cuando la alimentación se ve afectada, el sueño y las demás necesidades también necesitan de un cuidado especial y distinto de parte nuestra.


10.- Enfrentar el miedo a la reacción. Las mamás con hijos sin alergia no se imaginan el miedo que da probar un alimento nuevo. Ya sea que si están dando leche materna o alimentación complementaria, incorporar un alimento puede ser un gran desafío en estos casos y tenemos que tratar de no transmitir este miedo al darlo, confiar en que le caerá bien y, si no es el caso, alegrarnos por descubrir lo que les cae mal. Ten esperanza, puede que en un tiempo lo tolere.

Si tienes más de un hijo con alergia uno va aprendiendo cada vez más sobre cómo manejar el tema y dándose cuenta que cada niño es un mundo increíble y original por descubrir.

María Jesús Fernández Quintana
Mamá de niñitas con alergia alimentaria.

Mail: jetxu.fernadez@gmail.com

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